Las excavaciones realizadas en la zona Este del monasterio sacaron a la luz la estructura de los jardines de las antiguas celdas cartujas del siglo XVIII, así como la de la primitiva despensa.
Se ha consolidado la estructura de los muros de la cilla incorporando una nueva cubierta para preservar los restos y también para crear un lapidario a base de una estructura contemporánea de malla de madera, en el que se puedan exponer los restos de sillerías molduradas que se encuentran dispersas por el monasterio.
Se ha investigado sobre la organización de los jardines y su sistema hidráulico y se ha realizado el trabajo de consolidación de los restos arqueológicos. Para ello se ha realizado un proyecto de adecuación paisajística que recupera la organización de las zonas de plantación en parterres y las fuentes y pasos pavimentados. El proyecto introduce especies existentes en los jardines originales mediante el estudio carpológico y de polen realizado previamente. Los jardines están estructurados en parterres de plantación y se cree que algunos de éstos eran pequeños estanques de agua.